La Pista

Se trata de un tapiz rodante sobre el que deslizamos de la misma manera que lo hacemos en las laderas de las montañas nevadas, permitiéndonos esquiar sobre su superficie utilizando el mismo material, aplicando la misma técnica y con las mismas sensaciones que en una pista de nieve real.

 

La velocidad y la inclinación de la pista son variables y el instructor las ajusta en cada momento al nivel de habilidad de los esquiadores. La pista se adapta perfectamente a todos los perfiles, desde alumnos que no han esquiado nunca, hasta deportistas de alta competición.

 

La pista indoor es muy divertida, mejora la forma física y cuenta con importantes ventajas que la convierten en una herramienta perfecta para el aprendizaje y el perfeccionamiento de la técnica para esquiadores de todos los niveles y de todas las edades.

 

En primer lugar, el tiempo de esquí efectivo es muy alto, ya que en la pista indoor no hay pérdidas de tiempo en colas, remontes, etc. (Aproximadamente una hora de ski en la pista indoor equivale a una jornada completa de ski en la montaña).

 

Por otro lado, las condiciones constantes de la pista indoor y la ausencia de obstáculos, baches, placas de hielo, etc. La convierten en la superficie ideal para mejorar la técnica.

 

Otra gran ventaja de la pista indoor es el espejo de grandes dimensiones instalado frente a la pista en el que los esquiadores se ven reflejados, recibiendo, (junto a las indicaciones del instructor), un feedback instantáneo de los gestos técnicos que están ejecutando, lo que les ayuda a identificar y comprender mejor los errores y aplicar mejor las correcciones del instructor.

 

También la pista indoor está dotada de unas barras de sujeción en las que los alumnos inexpertos pueden agarrarse para ganar seguridad y confianza hasta mejorar sus habilidades.

 

La mayor ventaja de la pista indoor es contar con la ayuda de un profesor altamente cualificado a escasa distancia de los alumnos, que se encarga de que la actividad sea segura, divertida y eficaz.